Subscribe in a reader

IDIOMAS, IDIOMS, LINGUE

ENGLISH, ITALIANO, PORTUGUÊS
Todas as postagens originais deste blog, com poucas exceções, podem ser lidas aqui, sem a necessidade de recorrer a tradutores automáticos, nesses idiomas acima.
Embora possam alguns dos textos não aparecer nas páginas iniciais, basta pesquisá-los aqui mesmo.

Tutti i post di questo blog, con poche eccezioni, potreste leggere qua nelle tre lingue su dette, senza bisogno di ricorrere a traduttori automatici (come il traduttore
di google). Sebbene possono non essere trovati nelle pagine iniziali, appariranno se ve le cercate.


Original posts on this blog, but for a few exceptions, may be found here in the three above mentioned idioms without need of any automatic translators. Whether not visible in the first pages, the "search this blog" tool will help you to find them easily.

June 24, 2026

Los Kelpers, Las Malvinas, y Gardel


"La noche que me quieras,
 desde el azul del cielo,
 Las estrellas celosas
 Nos mirarán pasar "

Gardel y Le Pera


Sucedió en una de esas noches muy frías de marzo, cuando nosotros podemos sentir en la piel que el sol de verano deja nuestra pequeña Stanley y toda la Patagonia. ¿Quién hubiera pensado que tal evento raro llegara alguna vez a suceder a nosotros, justo hacia nosotros, gente que vive en una comunidad pequeña y tranquila del extremo sur de la Tierra? En la nuestra aldea plácida y tán trabajadora? Y que eso golpeara directamente a nosotras, las mujeres Kelper*, que siempre supieramos preservar, si no nuestra entera castidad, al menos nuestra dignidad inquebrantable.
Yo, casada con Carlos Ramón hacía cinco años, aún no había recibido el don divino de concebir un bebé. El doctor Caballero, sin embargo, nos había asegurado que todo estaba bien con nuestros cuerpos, y nos recomendaba dar "tiempo al tiempo", es decir, chance a la evolución espontánea de las más grandes maravillas de la vida. "Ustedes no deben preocuparse mucho al respecto", dijo. Y había dicho que la ansiedad sólo hace más difícil la concepción espontánea de un nuevo ser.  Donde yo pudo concluir que debíamos preocuparnos ahora con no preocuparnos tanto... Pero no tuvo ganas de decir a Ramón acerca de esta conclusión tán evidente. Él aparentó no haberse dado cuenta del nonsense.
En cuanto a mí, ya me había resignado y ya no contaba ansiosamente los días  que pasaban. Sin embargo, mi pobre Ramón sufría todavia mucho porque a cada mes tomaba notas en su agenda acerca del momento de principio, además de la cantidad aproximada y la intensidad del olor de mi flujo menstrual. Escribía la fecha y la hora exacta de la primera y la última gota de mi sangre, para poder estimar el exacto instante en que mi ovulación fuera más probable. 
Incluso tengo que confesar que llegaron mismo los días en que pasamos a considerar como una obligación que yo, María de la Concepción, alcanzara los orgasmos más intensos, una vez que, de lo contrario, mi útero no tragaría los espermatozoides con fuerza máxima (de acuerdo con las lecturas científicas obsesivas de mi marido). Sí, la consecuencia inevitable de esto fué que, tan a menudo, tuve que fingir muy fuertes intensidades de placer para no hacer daño a él, aunque en ocasiones mis gritos y gemidos eran, y siguen siendo, sinceros y explosivamente ruidosos, al punto de que toda nuestra pequeña Port Stanley los oiga. Pero no estaba en la fuerza de mis placeres la verdadera causa de nuestra infertilidad, hoy estoy muy segura de eso. Pronto se podrá saber como lo he descubierto.
Por todo eso ha sido un gran sorpresa para mi, cuando el 22 de marzo mientras dormía profundamente por la madrugada, yo sentí aquél toque tan suave y tan firme, tan caliente y enloquecedor en el punto más sensible de puspussy. Esta última palabra es la que usa Ramón para llamar mis genitales muy cariñosamente desde la primera noche de nuestra luna de miel. En esa vez, sorpresa, al principio pensé que Ramón hubiera, enfín, mandado al infierno a su apretada agenda, con su reloj estúpido, porque yo estába en el séptimo día del ciclo menstrual, el que por primera y rara vez me embarazé.
Me he dejado ser conducida sin abrir mis ojos, pues era siempre asì que yo podía llegar con facilidad a los más intensos goces, y por lo tanto no tenía que fingir como una mera actriz porno. No, por favor que no se concluya que yo siempre fantaseaba estar con cualquier otro hombre. La mayor parte de las veces en que hacíamos el amor yo prefería no mirar a la cara de mi marido, a fin de no encarar otra y otra vez su enorme angustia por no tener niños.
Así, después de la muy inesperada penetración, y sin nada  querer ver todavía, me relajé entera y extendí mis muslos para ambos los lados. Fué entonces cuando me di cuenta de un cambio significativo de actitude en mi patner, porque no puse sus manos en puspussy.
Él no repetía las mismas caricias mecánicas sobre las cuales había leído en unos manuales de medicina sexual, y que a pesar de esto origen académico, habían mostrado a menudo sus mejores resultados para mi placer.
No, no se puede subestimar Ramón y sus habilidades en el lecho conyugal, pero esta vez las cosas eran mucho más sublimes, desde el primer contacto, tan súbito y sorprendente, hasta los movimientos rítmicos de aquella suavidad rígida de una polla tan caliente y gruesa, para joderme con ese toque impar de plumas escalofriantes. Sólo entonces yo he perdido por primera vez en toda mi vida, completa y totalmente despierta, la conciencia de mí misma, me he confundido con el mundo y con las cosas, y empezé a aullar como un lobo, rugiendo como un león, y llorando como un bebé. Y he rugido tan intensamente como nadie se pudiera dar cuenta de que una mujer fuera capaz de aullar en el acto de amor. De hecho, en ese momento, yo no podía siquiera producirme cualquier otra idea, excepto la de tomar por un paraíso de ensueño aquella rara sensación de plumas suaves frotando en mis genitales. Yo no quería tener ninguna prisa para abrir mis ojos, a pesar de que ya era firme mi sospecha de que no estaba con Ramón, sino con alguna persona desconocida, tal vez algún náufrago perdido y con mucha sed.
He gemído de placer durante unos veinte minutos sin parar. Ramón me corrige, diciendo que grité durante exactamente 49 minutos. Pero no puedo creerlo, porque eso sería demasiado tiempo. Bueno, pero me digan lo que importa esa tonta cuantificación del Paraíso?
Abrí mis ojos, y no había sido otro hombre que me penetró de modo tan inesperado como maravilloso. Ni había venido de Carlos Ramón el sobre-abundante semen que finalmente ha sido capaz de hacer una madre. Mi marido se hubiera despertado con mis aullidos de placer, y se había quedado allí para contemplarnos a mi, loca de deseos, a darme por entero (y no sólo pusspussy), ofreciendo todo mi ser al hermoso, deportivo, elegante y caliente pingüino.
Sí, era uno de los nuestros pingüinos tan conocidos, que abundan en la vicina bahía Blanco, que había venido a mí esa noche. La presencia de Ramón a mi lado no lo detuvo, y cuando tuvimos ambos ya acabado y disfrutado al unísono, yo, mi pingüino y mi marido nos encarabamos con cierta vergüenza.
Estábamos los tres a mirar, perplejos, para aquél esperma tan voluminoso. Difícil dar cifras, pero llenaba al menos siete calabazas de la yerba de los más grandes, sin exagerar! Tuve una extraña sensación de plenitud en mi bajo vientre, y se prolongaba  el goteo incesante de ese líquido espeso sobre mis muslos, consumiendo un montón de toallas que Ramón trajo para tratar de absorber su exceso. Y el preciado líquido desprendía un fuerte olor a jazmín. Fuerte fragancia de jazmín salía del semen fresco de mi pingüino. Sí, él olía tan dulce como el jazmín en las noches de verano de Buenos Aires.
Nosotras, las mujeres Kelper, no sabíamos que el semen de un pingüino huele a jazmín. Todas hemos sentido su fragancia en aquella madrugada de otoño. No sólo casadas, viudas, divorciadas o prostitutas pero incluso doncellas han podido sentirla. Todas, sin excepción, se embarazaran de pronto.
Ramón de repente parecía muy feliz, habiéndola pasó por su cabeza que el bebé podría ser el anhelado hijo suyo. No era, y  luego nos enteramos de su naturaleza tan rara y peculiar. Mi vientre creció demasiado rápido. Me preguntaba por qué. Y apenas dos semanas después de haber imaginado las calabazas de yerba para cuantificar el volumen del líquido perfumado a jazmín, mientras todavía me corría por los muslos, ya me parecía tratarse de un embarazo humano de cuatro meses. Y el 28 de abril, por la madrugada, una rara transformación de fuerte impacto nos golpeó. Me sentí un calambre uterino único y fuerte, y mi intuición me dijo, correctamente, que cientos y cientos de mujeres lo han sentído igual en ese mismo momento. Cada una de nosotras ha puesto entonces su propio huevo.
Todas las recién madres nos encargamos de los huevos que acabábamos de poner en el mundo como a hijos amadisimos. Se sabía, pero también lo experimentamos como la imposición de un intenso y auténtico deseo viceral, que teníamos que mantenerlos calientes y sin interrupción, como cualquier madre pájaro lo hace, y, por lo tanto, lo único que nos importaba en ese otoño, uno de los más fríos de la historia de las Islas Malvinas.
Lo puse en mi propio lecho, donde incluso llegué a desear que nunca más yo pudiera salir. Encendí la calefacción central a lo más fuerte, pero aún temía que no fuera suficiente para garantizarle el derecho a la vida.
En cuanto a mi marido, cortésmente ha continuado a ayudarnos. Pero no piensen mal de él, porque entonces no parecía guardar sino una pizca de esperanza de que dentro de esa cáscara podría estar su "pequeño Ramoncito." Él nos trajo todas las mantas de nuestro hogar, y le pedi que encendiera el fuego de nuestra chimenea, al igual que de costumbre en los inviernos de mi infancia.
No me he apartado lejos de mi hijo-huevo ni por un segundo durante esos dos meses terriblemente helados. Yo he puesto la  cascara  en contacto con el calor de mi cuerpo y con muchas mantas lo cubri. Dormíamos muy juntos, yo lo abrazaba y rodeaba su relieve eliptico con cuidado entre mis muslos.
Las largas noches de la Patagonia siempre tienen sus celebraciones festivas, pero en el bazar de San Juan, el 23 de junio, todos nosotras, las mujeres de Puerto Stanley, hemos permanecido dentro de nuestros hogares, a la espera del momento final de aquél tan misterioso embarazo y que iba traer a luz a lo que fuera que iba a salir de esos hermosos objetos elípticos, rompendo sus conchas blancas.
Mi amor apasionado por mi huevo fue el más intenso y caliente arrebatamiento que he vivido jamás. Confieso que a veces yo no he podido contenerme y me frotaba pusspussy contra su corteza, siendo esa misma tan fuerte cuanto una superficie de piedra caliza.
De una blancura llena de paz, presagio de vida y  alegría! Qué demonios, no tengo ninguna razón para decir medias verdades!  Yo rozaba pusspussy suavemente cada noche, cada mañana, cada tarde, sin cesar en su cascara al recordar las caricias mágicas que me ha hecho su padre cuando me ha jodido. Y me ponía a cantar 'La noche que me quieras, desde el azul del  cielo las estrellas celosas nos mirarán pasar'. Cantando así me ocurrió darle un nombre a su padre, por nostalgia si se desea explicarlo: Gardel. Que maravillosa melodía!
Ni yo misma, ni Ramón, hemos jamás entendido por qué Gardel, mi pingüino amante, nunca regresó a nuestro hogar. Tampoco por qué nadó tan rápido y pronto hacia el centro de la bahía Blanco, sin decirnos una palabra siquiera de despedida. A veces sospechamos que le hemos hecho daño, o herido sus sentimientos personales, al tratar de secar su semen con nuestros trapos sencillos, con tales toallas ya sin color. Nosotros nunca nos perdonaremos por ese gesto tan grosero.
Cuando su corteza se rompió, por fin, todo ha suceso como yo ya había previsto intuitivamente. No nació ningún monstruo - mitad hombre, mitad pingüino - como algunos kelpers fantasiosos habian profetizado. El 24 de junio, a la medianoche, ha salido de dentro de la enorme cáscara mi primer hijo: un bebé pingüino hermoso, elegante y agraciado.
Las horas siguientes han sido muy tristes para todos, hombres y mujeres de nuestro pequeño y remoto pueblo de isleños, por lo aíslan del mundo exterior. No sé cómo hemos podido sobrevivir a ellas. Cada huevo que se rompía, una madre empezaba a gritar y llorar, pidiendo a su hijo, pingüino recién nacido, que no se fuera hacia el mar.

Nuestros niños no han oído a nuestros llamamientos y quizás incluso sin siquiera reconocernos como sus madres, de quienes desvíavan sus ojos. Tampoco han percibido la presencia de sus padrastros humanos allí junto a los restos de sus propios huevos. Ellos nadaron lejos, a los cientos, hacia la inmensidad del Océano Atlántico. Cientos de pingüinos baby , que no tenían ninguna aparencia humana, pero que nosotros, los kelpers, amabamos aún más tal vez que si lo tenían.

**Kelper es un apodo dado por los argentinos a los habitantes de las Islas Malvinas o Falklands. Ha sido debidamente asimilado por la población de origen británico. Deriva del nombre de un alga, the kelp, que es muy común en las aguas vecinas del Atlántico Sur.


El relato arriba es parte del e-romance que ha sido publicado por amazon.com en inglés e portugués, disponible para download al clicar abajo:

As Crianças, O Brincar e as Realidades


Crianças, ao brincar, criam e recriam realidades, a partir do que lhes chega aos sentidos vindo do exterior a sua volta. Sim, a essência de qualquer brincadeira é inventar realidades.(Que ingenuidade a de quem pensa que realidade só existe como um absoluto singular!)
Bem por isso não podemos deixar morrer dentro de nós o menino e/ou a menina que fomos. 
Dado que imaginação de criança é sempre livre, dela pode brotar-nos a força pra vencer adversidades. Tantas vezes os obstáculos intransponíveis impõem-se a nós  só pela incapacidade de pensarmos as situações concretas da vida sob ângulos diferentes.

June 23, 2026

A Genealogia do Real. (Nietsche e Freud)

           Narciso, de Caravaggio

Marcos Wagner da Cunha apresenta em 'Genealogia do Real' um trabalho filosófico de fôlego, que coloca em diálogo dois dos maiores pensadores do século XIX com rigor conceitual e domínio dos textos originais em alemão. A tese articula com precisão o conceito de realidade em Freud e a crítica nietzscheana do ressentimento, revelando tensões internas ao pensamento freudiano que raramente são tratadas com tanta profundidade. O percurso em três movimentos, ontologia, genealogia e arte, confere à obra uma estrutura coesa e ambiciosa, que vai da análise conceitual às aplicações em Cortázar, Kurosawa e Guimarães Rosa. Trata-se de uma contribuição sólida à filosofia brasileira que merece circulação ampla.


June 22, 2026

Nichilismo Sessuale: Rilascio, Rilievo e Il Vuoto



In quel pomeriggio così caldo, oltre 30 gradi Celsius benché ancora fosse inverno, con l'aria inquinata e molto secca in tutta San Paolo, sono imbattuto in un grande amico dei tempi della pScuola Medica. Enrico, sempre un pensatore rigoroso e senza legami, mi ha detto questo che trascrivo quaggiù rispetto ai momenti presenti e futuri della specie umana:

"Il Sesso, dopo il completo superamento di tutte le barriere repressive agli istinti, di qualsiasi tipo, diventerà in tempi non lontani la terza funzione escretore umana, cui si potranno elencare così:
1) Dei reni: escrezione urinaria;
2) Del tratto digestivo: materia fecale;
3) Dell'utero, o della próstata: secrezioni sessuali.
Siccome non ci saranno più delle restrizioni ai desideri sessuali, questi allora svuotati di ogni emozione, e di ogni significato, senza la pericolosa possibilità di una gravidanza, diventeranno fonti così banale di sollievo come dei flatus, delle scoregge. Non preoccuparti, però, essi nemmeno puzzeranno più.
L'umanità sarà allora molto vicina alla sua fine."


Eppure, prima di partire, mi ha suggerito di leggere un romanzo, L'Ultima Civettaper trovare forse qualche speranza
 contro sua così amara profezia.
Tale e-libro può essere acquisto attraverso il link soprastante, tra altri siti di amazon bookstores.

NOTA:
C'è a questo punto bisogno di chiarire che con questa analisi lui ha voluto fare soltanto una diagnosi di certo pathos che colpisce l'umanità. Il nostro collega Enrico, il suo autore, rifiuta ogni interpretazione moralistica di questo suo pensiero.


*English version:
The Last Owl

June 21, 2026

Metternich e La Verità sull'Italia

     Il giovane Gabriele D'Annunzio, il grande poeta e seduttore italiano

Metternich, poderoso politico austriaco del Ottocento disse: "La parola Italia è non che un'espressione geografica, una qualificazione che riguarda la lingua".

Mi pare che lui avrebbe s'avvicinato più alla verità se avesse detto invece:
"L'Italia non è veramente una Nazione, ma non che un'opera lirica affascinante messa in scena da dozzine di milioni di cantanti su di un vastissimo palco occupanti un certo stivale geografico sud-europeo".

June 17, 2026

Bambini, Gioco e Realtà


I bambini a giocare creano e ricreano le realtà del mondo. Ecco perché quel bimbo e quella bimba chi siamo stati non dobbiamo mai lasciare a morire in noi. Dal fatto di che la loro immaginazione è sempre libera, ci danno la forza di fronte alle peggiori avversità, dimostrando che l'impossibile, così spesso, viene solo da una mancanza di visione, mancanza di pensare la vita da un tutt'altro angolo.

June 13, 2026

Your Eyes


                            Giotto’s fresco at Cappella Scrovegni, Padova, Italy 


"We may say that the sole one who performs a change here in this setting is Agilulfo, I do not say his horse, I do not say his armor, but that something solitaire, worried, looking forward, who is traveling on horseback within that armor. Around him the pinecones fall from the branches, the tiny canals scroll through the pebbles, fish swim in the canals, the caterpillars gnaw the leaves, turtles walk over their hard belly on the ground, but all that is only a movement illusion in a perpetual turn back-and-forth such as that of water waves. And is in those undulation turns that again and again Gurdulù, a prisoner of the carpet of things, is he, himself, also scattered in the same pasta with pinecones, fish, caterpillars, pebbles, leaves, mere outgrowth on the crust of the world”. The Non-Existent Knight, (Il Cavaliere Inesistente) di Italo Calvin.]

[Agilulfo is the nonexistent knight, the main protagonist whose condition gives title to this novel, and about whom it might be said he actually is there, meaning he undisputably has an essence. Despite not possessing any material body, at all. In opposition to his squire, Gurdulù, who is there as a concrete human body, but to whom nobody might ever be able to link any kind of essence]
 
When your eyes fled away from my reachable present time, then going to that other way of your being, quite distant from me; I glanced around, deciding right away to recollect all those scattered memories to rebuild our seemingly lost Universe. Those German verses, I once composed for you, inspired my rebellion:

Wenn du nur ein Traum bist,
wie arm die Realität!

[If you are but a dream
how poor is reality!]

Immediately, that gaze of crossing paths with me in college's inner garden, shining and becoming eternal within my core being, was powerful enough to make me an insurgent recreator of reality itself. The concrete world had suddenly ‘rebelled against my wishes’, as said by ‘Zé Bebelo’, a character in “Grande Sertão Veredas”, a novel by Guimarães Rosa, when aware that his gang was decimated on the battlefield, and the only survivor, himself, became imprisoned by their enemies.
Yes, I began to redo all that humans call ‘reality’" (What a naive and boring word!) For that, I started off rebuilding each small portion of the world around us, right away putting an end to the perpetual time flow towards a single, monotonous direction. How silly are human beings for self-imposing such a heavy shackle, based on nothing but the stupid low belief according to which their lives irreversibly flow from birth till death, never pausing time nor looping. How heavy the fetters of such self-scourging! 
That way, I became able to go through all the past moments in which your glance met my eyes. From then on, we were able to relive concretely all those emotions again, being enough for that, nothing more than a plain wish. But as you, Beatrice, were easily able to intuit, I was avoiding reaching too soon that one, the so special, wonder 23rd September glance, because of being sure my libertarian upheaval would right there arrive at a paralyzing climax. How would my deep self-recover have still some kind of control under such a strong spell coming from your eyes? I had to keep myself away from that moment like someone who is taking care of a most precious jewel. For that, I had to wander around you, around your eyes glancing at mine, like someone who is contemplating divine unreachable beings.
That way, I became able to go through all the moments of our past in which your glance met my eyes. From then on, we were able to relive concretely all those emotions again, being enough for that, nothing more than wishing. But as you, Beatrice, easily inferred, I was avoiding reaching soon that very special, wonderful, glance on 23rd September glance, because of being sure my libertarian upheaval would right there reach a paralyzing climax.
How would it be possible to recover control over myself under that strongest spell? I had to keep away from that moment like someone who is taking care of the most precious gem. For such, I was obliged to wander around you, around your glancing, shining eyes, like someone who contemplates divine unreachable beings. Despite that caring, I remained quite aware that such a jewel kept staying there always within reach of my insurgent hands. 
Playing like a naughty boy, I scoured the space-time continuum for each of those rare days in which you and I had been side by side. I touched your wonderful golden hair, getting enraptured again at each past instant on which I had seen you, and every tiny scene details could then be slowly repeated.
Since inverting the flow of events, I could multiply our silent tender glances. Weird and sinuous misfortunes had kept us apart many times. Invading your dreams as so often your glances did with mine nights, I decided not to present myself as a character staging a defined role. Instead, pretentiously I tried to imitate my preferred movie makers, directing my plots.
You dreamed of being face to face with your own self, right in the garden’s middle. Just there, where on that flowering sunset too, your gaze had become the only driver of everything else in my world.
Dreaming, Beatrice, you met my dreamed Beatrice. 
You could not know which phase of your life these images were coming from. In front of one another, both Beatrices immediately agreed to my praises of your blue eyes’ magic powers.
By no means would this screenwriter let even a tiny drop of compassion be shown on that scene, falling to me exclusively the role of eternally in love, repudiating any kind of passion with prefixes!
Since, paradoxically, you started to be mine on the exact instant when, within a certain, extremely poor kind of reality, which soon was eradicated by me from any possible world — you abandoned me.
At the first meeting, face to face with yourself, it would not be possible for you to avoid such an intense narcissistic ecstasy, not by any intrusion of my powers, nor do I think any kind of force, worldly or from beyond this Universe, could be able to interfere with it. Your own beauty consumed every desire of yourself, just like fire does with very dry branches.
Naked and surrounded by those golden flowers, you got enchanted to see the gorgeous color of your maiden hair, then kissing your excited nipples, face, and red wet lips. You scented your hair and felt its delicious fragrance. That unavoidable, and full of horny, prolonged idyll with yourself had to culminate in loud screams and groans in unison. Yes, despite you were now two, your orgasm yells could be heard as a unison. During those cries of pleasure and ecstasy, ceaselessly you were looking deep into your own sparkling blue eyes.
The following night, both of you were sitting face to face: the Beatrice who remained within the banal, mediocre human world, in front of mine, the girl who could have existed in the inexorable flow of time, but who has searched refuge from it, having chosen to walk along a catwalk from this world towards a , better existence within my dreamy world, in which we live on rebuilding everything.
Starting to talk to my girl, soon you knew she hadn’t married the guy who plays the role of your husband in the concrete life.

“No, I refused him after reading some letters of a guy who was desperately in love with me."

Because of still remember those letters, you then were very surprised to ask her about the sequence of those pre-marriage events.

“Have you stayed with Enrico, the guy who wrote those German verses, with a so impulsive passional love, able to make you suspect he could perhaps break out into the synagogue during the wedding?”

You have had, however, no answer. We know how to keep our secrets, besides why so many truths in a single dream?
You woke up a bit confused, now aware my Beatrice would no longer be so same as you these were your thoughts:

 — How was my alter-ego able to break out engagement so steeply, only a couple of days before the wedding, led by the verses and visionary fantasies of a guy who looked more like an impulsive wolf? Verses, well verses!’

You drove then to your parents’ home, trying to find those letters amidst old papers. Half-way, a small of those poems of mine was heard by you, as a strong hallucination:

Mein kleines, hübsches Mädchen,
meine kleine, hübsche Frau;
die ich haben will,
die ich haben werde!

[My pretty little girl
my little pretty woman,
whom I want
whom I will have!]

Those letters were in a bedroom drawer which had belonged to you since childhood. Keeping on kidding, I made you read then some sentences never really written. In one of them, I would have warned you:

“If you leave me forever, mankind will forget the meaning of ‘forever’, and even time will cease to be perceived.”

Next dream, my Beatrice made you see the enigmatic powers possessed by me. Such extraordinary abilities of mine were evidenced when time’s flow was reversed according to our wishes, enabling us to revive together our best moments from those college years, whether had they taken place along campus’s hallways and gardens, or walking through São Paulo streets before dawn. She was showing you this way how I made my Beatrice truly understand how intense, overwhelming my passion is.
Then, suddenly you asked her to also bring myself back into that dream.
You, too, wanted to live the past again. Right away, I entered this same dream, inviting you to rebuild the most intense scene from my memories: while reading a newspaper, or pretending to do so, I see you come walking in my direction. It is springtime’s first afternoon. You walk slowly through the garden flowers.
While passing right in front of me, I put aside the newspaper. We look at each other’s eyes; my glance meets yours, and your eyes meet mine.
I am struck by your lacerating shining gaze, exactly the one; the same glance, the same sparkle. Staging it all again, your eyes’ magic spell penetrates me as if concretely. I do feel it coming into my optic nerve, lodging within my innermost self, within a place certainly beyond my own awareness.
We must have already foreseen what would come next, Beatrice: your eyes’ enchantment revolutionized my whole perception of the world. There is, from that 23rd September, between all images arriving at my retina and their perception by inner self, the mighty shining of your eyes.
I became capable of making you mine and so never more letting you leave out towards the parking lot, when I, bewitched and unable even to know which eyes were mine or yours, followed your image till its fading among those countless cars.
I keep on visiting your dreams, despite the fact that we are now unable to stage any other scenes than those same:
Holding each other hands, we make up a new Giotto’s painting. Yes, I have found in the paintings of this renaissance Tuscan artist so many eyes identical to yours! We repeat our mise-en-scène: your slow walk, our face to face, your eyes taking hold of me.
We are going to dream this for all nights in our lives, Beatrice, until the moment when, after all concrete hindering is gone, we will be able to be together again.

Face to face.
Eyes in eyes.
Together as we have always been.
Just one I-Thou essence through all eternity.


אאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאאא

This tale-poem may be read on the novel 'The Last Owl', a sample of which is available just through a CLICK HERE.